Miguel Solis

Acidia

Ya no escucho del lobo sus aullidos,

se cansaron de a la Luna cantarle

y, a pesar de querer ellos amarle,

se niegan, pues sus instintos curtidos

 

en las noches y deseos prohibidos

no sirven/ el humano ha de drogarle

con pereza que hace al lobo envidiarle,

y provocan que estos estén caídos;

 

miro cómo sobre ellos vuela un cuervo,

y ellos emiten un simple gemido,

sufriendo de hambre sin cazar un ciervo…

 

Por pereza cayeron en descuido,

siendo el hombre culpable, los observo

y así los lobos mueren, en olvido.

Comentarios1

  • bambam

    ¿Dónde está el pecado?
    bambam

    • Miguel Solis

      Buenas noches, está en el hombre, en la pereza que le ha contagiado al lobo para ya no aullar ni cazar.
      Gracias por comentar, ¡saludos!
      Ozoneme

      • bambam

        Jajajaja, me encantó



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