María del Rocío

Y te pienso


En madrugada,
donde el espacio de tus sábanas
guardan tu recuerdo y te pienso, te busco.
Te extraña la piel desnuda,
los poros sedientos,
el pensamiento nublado.
Y te pienso,
en lo cálido de un día opaco,
en la frescura de una mañana
que quema los huesos,
y te busco en un camino
sin fin


Y te Pienso, en la naturaleza de esta ciudad desoxigenada
que inquieta las formas dormidas de mis venas, que en su laberinto capilar me hacen vivir,
que mueven mi sangre recorriendo espacios de mi ser
y te mezclan a través de mis ojos que delinean
cada centímetro de piel que te cobija,
que en sus gradaciones tornan tu orla exacta,
en el claroscuro de un lienzo que se espacia en el cosmos
y me hace sentirte en esta noche inmensa.
Y te pienso en las formas dormidas,
en las inmediaciones del crepúsculo
que adorna tu sonrisa,
que te abstrae,
Y te pienso, mientras voy esparciendo mis días en el tiempo,
hasta el último día de mi sol.



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