Jair Sierra

Crespo sin ver.

Sentí, sin alguna evidencia

a aquel que promete ser

lo mejor de él mismo.

Él agua que de su raíz

huye,

hoy reposa sobre sus puntas

como gran nube ciega

que no cae, por miedo

a no ser aceptada.

Acusa a la peineta

sin razón,

sabiendo que ella

 es la ocasión

de lo mismo que divaga,

porque alguien sin compasión

quiso posar sus pies

en donde ella,

ni su nariz se posan

para oler.

 

 

 

Comentarios1

  • Kristian Mariano Ibarguen

    Y, repentinamente, quien siempre embelleció lo absurdo se hace con él –como cualquier otro objeto de la naturaleza – y volvióse «musa» de quien busca la belleza en lo simple y lo inentendible.



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