Gladys María Henao Cortez.

LA ENVIDIOSA VACA

 

Había una vez una vaca llamada Pepona que quería lucir en su cabeza una pava con muchas flores pero se arrepintío de modelar lo, por que las abejas rondaba encimas de las flores y temía que le picaran su bello rostro. - No nada que ver, dijo pensativa.

- Ya tengo otra idea, imaginó con los ojos espipetados hacia arriba y con unas de sus patas delanteras se tocaba la cabeza.

Decidío que lo que la haría mas linda eran unas argollas con piedras de colores en cada una de sus orejas, así que invito a una de sus tantas amigas. Fue corriendo a  donde la Grilla para que la acompañara a comprar esas argollas. Estaba tan emocionada que andaba de un lado para otro buscando las dichosas... hasta que las encontró.

- Estas si son las que quiero...me las puedo poner?, le pregunto feliz al vendedor.

- Claro que si vaca se las puede poner, dijo muy atento el vendedor.

- Disculpe, señorita vaca se oye mejor, le recalco al vendedor.

- Oigan, si se ven bella en mis orejas, verdad? Tú que dices Grilla...

- Te seré franca Pepona... esas argollas se te ven feas, es más no lucen en tu cara; te sugiero que te compres otros.

- Y eso porque, comento desanimada Pepona.

- Porque nuestras orejas son caídas, fijáte en el espejo.

- Amiga si tú lo dices... entonces pensare que comprar para mi y que me quede hermoso, gracias Grilla.

Así fue. Cada una tomaron caminos diferentes.

Al día siguiente se encontraron en el parque las chicas comiendo pasto tanto verde como secas...cuando llego Pepona y se dio cuenta que  la Grilla estaba luciendo  las argolla que según le quedaba fea a su amiga.

Pepona se quedo decepcionada, al verla le dijo...

 - Sabes tú lo que eres una antojada y envidiosa, no es la primera vez que me haces esto; sinceramente amigas como tú para que enemigas...

Mejor así, sola que mal acompañada.

Desilusionada se fue a comer hierva a otro lugar donde estaban unas cabras, ovejas y marranos.

- Hola chicos, mi nombre es Pepona una compañera más... 

 

 



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