Alejandro Irache

Desolación del mañana.

Donde quedó la mañana

aquel amanecer, radiante  

que mira a lo lejos el tiempo,  

como lentamente se aleja   

dando paso a los compases tristes   

de la vida fría.  

Vita nouva   

al decir de los poetas,  

vita tristi   

para el que observa  

como la desolación nos llega  

como una marea de besos ácidos  

de lluvia ardiente.  

Enciendo el fuego por las noches  

entre letras que se alejan  

a la soledad que las acoje  

como el lodo que acoje al loto.  

Intento sostener la luz,  

intento quemarme en la llama  

para sostener una pizca de esperanza  

de que la felicidad pueda existir  

para quien no ha visto aun   

a los demonios,   

a los hombres.



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