William Irving Howard Lopez

Aliento de paz

 

 

Padre eterno,

que tu aliento de huracán

amor y justicia

disperse la hojarasca

del odio y rencor,

dando paso a frescos

y blanco-dulces  retoños,

de donde brote

robusto y fecundo

el vuelo de la paz

concluyente del sombrío invierno,

proclamando novísimas primaveras

clariamorosas para  todos

y por igual.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.