YO CLAUDIO

ENTRE PINCELES Y BROCHAS.

Aquella tarde donde yo trabajaba,

Llegaste con paso muy ligero

Segura de caminar por donde pasabas

Con una sonrisa muy angelical

Saludabas al personal con un bueno días

A todos.

Que alegría, que simpática eras,

Yo cantaba algunas canciones,

Todas dirigidas para ti,

¡Que bonitos ojos tienes! O

¡Cara de gitana! Y muchas canciones

Que solo eran para tus oídos.

Me gustabas, cuando te veía llegar

Era mi alegría, eras mi todo,

En esos momentos vivías solo para mí.

Vivías solo para mis canciones,

Mas, mi vos era suave, mirabas de lado,

Yo te seguía con mirada fija y tú sonreías

Y te marchabas, te alejabas un poco de mi,

Y tus ojos bailarines los veía reír,

Brillaban como dos cristales

Recibiendo la luz del sol.

Parecías mujer enamorada.

Pero, pero yo sabía que no eras para mí.

Que yo estaba muy lejos de seguirte

Y estar a tu lado para siempre vivir.

Me he quedado entre las sombras,

Me he quedado en mis sueños atrapado,

Como un mapache entre las ramas

Para no ser devorado por el felino,

Que a de venir por mi cuerpo

Y hacer de el una canción olvidada,

Que se quedo dormido entre brochas

Y pinceles apegado al muro,

Que le escucho un día cantar.

 

Comentarios1

  • Elenas

    Tremendas letras y preciosas para tu historia que disfruté leyendo a un que no tenga un final feliz
    felicidades



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.