Ludvaldo

PARAÍSO TERRENAL (soneto)

Tu límpida, gentil y azul mirada

supera a la divina de Afrodita

en fúlgida belleza cuando excita

mi amor al contemplarme enamorada.  

 

La pulpa de tus labios encarnada

despecha a la amapola y la marchita,

que otra rojez no encuentro que compita

con la fogosa de tu boca osada.  

 

Edenes en tu pecho y tu cintura

más gratos que el perdido siempre hallo

y verdes y gozosas primaveras.  

 

¿Existe bajo el Sol mayor ventura

que asir con ambas manos ese tallo

que envidia el lirio y nace en tus caderas?  

 

Osvaldo de Luis

Comentarios1

  • Miguel

    Fantástico soneto, saludos.

    • Ludvaldo

      Muchas gracias y un saludo.



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