Adolfo Rodríguez

Humo.

Tenue humo de los sueños

que cobra vida en la brisa

vive danzando en el viento

y se nos muere deprisa.

 

Corta vida en la hoguera del amor

tuvo el leño seco que fue mi ser;

larga flama la agonía,

corta chispa la alegría,

lento volar de cenizas, el olvido.

 

Como a un cigarrillo

entre sus labios

absorbió de mí

toda energía,

y a cada succión

más vivamente ardía,

como rapé al fuego, mi corazón;

mientras exhalaba por la boca

el tenue humo

de los sueños de mi vida.

 

De mi cuerpo

solo dejó blancas cenizas;

de mi vida la colilla,

dio con la muerte

en el cenicero,

y mi amarillo recuerdo,

arraigado entre sus dientes

y en sus dedos,

se deslíe lentamente

al golpe húmedo

de sus nuevos besos...



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