RICARDO ALVAREZ

1- CERCANA TERSURA 2- MANOS QUE AMANECEN 3-LOS HOMBRES Y LAS MUJERES DEL AGUA



1-CERCANA TERSURA 

 

 

 

              

 

Me gustas cuando estás colmada de palabras

y en cada sílaba que sueltas florece una caricia que me toca,

como una corola amplia o un rosal abierto.

Es la seda de tu voz la condescendencia armónica

en las teclas de un piano que desde el jardín entra notas

que palpitan. Tus dedos acuosos descorren el velo en las turquesas prístinas,

y desde tu alto ajimez miras colmenas cortadas en las vendimias.

 

Tu mano toca sílabas que tintinean, copas sobrevoladas

por abejas ambarinas.

Eres bóveda que declina de las nubes hasta mis manos

y te enroscas capsula celeste, al aire sueltas sonatinas

y madrigales que a mi oído llegan como lene pluma de ventisca.

 

Tan sencilla eres, hoja que arrastra la brisa en otoños derramados.

Me place oír tu melódica campanilla con  sonar de cascadas amatistas.

Te distiendes al alfeizar cual una planicie de oro verde,

con puntual precisión tu palabra expresa ternura,

en la hora unísona cuando repican trabajosas campanas.

Bajo el rigor de rociadas lunas opalinas la noche en sigilo alambica

olor salvaje que suelta la madreselva florida.

 

Es tu gola húmeda linde de expansivos regueros añiles,

en la noche apagada despiertas, grácil campánula,

resonantes compases de mixtura.

Tonos parduscos y azules del anochecer en suaves  flautas pastoriles.

Curva sutil, desnudez rosácea, cuando nace el día te hundes

 en subterráneas raíces veraniegas, seduciendo mis laberintos violáceos,

delicia sensitiva, colmado el espacio de luces.

Llama  simple, como un anillo en la noche iluminada, callada constelación. Tu palabra es la estela de un cometa satinado,

tan cercana y tersa como la piel accesible de tus manos.

 

 

@2017 - de mi libro JUNTO A LOS LAGOS -  ED. DUNKEN- FERIA DEL LIBRO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

 Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

A publicarse en Julio 2017

 

 

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2-

 

MANOS QUE AMANECEN

 

 

Las manos de mi madre amanecen en el campo,

ellas cosechan maizales desde temprano

y amasan la harina sobre la mesa con esperanza.

Prendida la leña prepara del convite,

el pan se cocina al horno de barro.

 

Son como dos pájaros que prontas

vuelan sobre el alambre,

evadiendo espinos y pastizales,

el agua pura las lava en el estanque.

 

Son fruto de laboriosa tarea cotidiana,

en cada ubre exprimen leche que alimenta el alma,

son tersas y salvajes, lenes al tacto de sus retoños

y con terneza acarician las testas azabaches.

 

Ellas se brindan cálidas y sinceras por las tardes.

Mañana serán dos pájaros despertando en los hortales

porque ella cimienta el día desde el trabajo.

¿Cuan blandas serán las manos ausentes de mi madre?

 

Retratos que añoro cuando lo habitual se hace plácido.

 

 

 

De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.Hecho el Depósito según la ley 11-723- registro de autores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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3-

 

 

 

LOS HOMBRES Y LAS MUJERES DEL AGUA

 

 

 

Continuidad poema

Surrealista Pablo NERUDA

 

 

Los diminutos hombres marinos eclipsados, 
despertaron sus sueños de espuma entre atolones confusos/ 
Las mujeres de tela paseaban su cintura de disuelto anaco 
en los cuadriplicados océanos de blancas sales 
donde la llama y el agua entrelazan su encanto/ 
Nadan arcaicas lenguas de amores, idiomas de guerra y tambores, 
sonidos de ecos reflejados, silencios que rebotan en las rocas azules/ 
Extendidos en la piel del planeta acústico la piedra verde 
irisa la luna rondando la melanina con azufres/ 
Entre flores fosforadas de náuticas madreselvas, 
de los minerales prematuros emergen futuros hijos pigmeos 
nacidos de la penetración de la carne perseguida por la marea/ 

Piraguas y canoas mecidas a barlovento 
horizontes ardiendo en desbalance de cuatro desiertos/ 
Los hombres marinos instalados en el punto exacto 
donde se crisolan los panales moldean la reencarnación de arcilla 
y renacen ebúrneas aguas mezcladas hacia la tierra/ 
Atómica estrella sin nombre de nova, 
rebosante paloma de diademas 
cuando de las cimas nevadas en bajamar 
el frio instala sus cuevas de boda, 
Los hombres marinos calientan su mirada con las hembras 
y en la mojada permanencia de la atmósfera

se establecen precarias voces, vientres fecundados en escarpada, 
pronuncio sin aire, labios enredados en tajamares/ 
El hombre del agua halla su fruto de esfera

y la mujer ya oceánica potencia sus vehemencias/ 



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