Alejandro Irache

Desencanto de los espectros

Ascienden los monstruos,

Y los corderos encantados

Solo miran los espejos.  

 

Las torres hambrientas se elevan

Al mismo ritmo que las de marfil,

Mientras las luces se apagan

¿Quienes florecer en este desierto?  

 

Mira que vano son los sacrificios

Si en el eterno retorno volvemos

A encontrarnos con los miedos.  

 

Elevo la mirada para enfrentar al leviatán,

Pero la marea se eleva y me arrasa,

Hundiéndome en el medio de la colisión

De las representaciones fragmentadas.  

 

En ambas manos sangran las ideas,

Ante ambos ojos veo el reflejo del poder

Y se que ante ellos, nada soy.



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