Walter Trujillo Moreno

ENCUENTRO DEL COLOR, LA FORMA Y LA IDENTIDAD CON EL SONIDO Y EL POETA

El ser auténtico dentro de la imaginación,
un ser de otro mundo en la autopista de la perdición
vivir pensando que el mundo cambia a la velocidad de tus versos
y tú implorando oídos, ojos, aplausos y palabras dulces. 

 

El color, la forma, la identidad, el sonido y el poeta salieron a pasear por las montañas de picos infinitos,
se encontraron con el Dios del viento y la noche.

El poeta manifiesta todo es creación del Dios de la poesía y las palabras,
la música dice sin las notas y los acordes no existiría la paz y la harmonía
 la forma y el color deciden que el
mundo sin su ayuda sería, gris, monótono y triste,
la Identidad está segura que sin ella nadie sabría
quién es y por qué esta sobre la tierra.

Intentaron sincronizar en un segundo
 y se perdieron en la nada,
lo monótono, lo lineal, lo gris y lo desconocido.
Nadie los podrá rescatar,
ni siquiera la diosa Bolivia con su barrita de Whipala.

Se perdieron por creer ser lo mejor de la tierra,
se perdieron por querer hundirse en la mar sin mojarse,
caminar a través del monte sin lastimarse,
cruzar las tinieblas sin caer en el vacío.

La Diosa Bolivia musita:
la música se perdió en su paraíso de notas y sonidos,
la identidad se confunde en la selva de nombres, países y ciudades,
la forma se resbala por un callejón lleno de curvas y líneas,
el color se pierde en su cielo de tonalidades e infierno de grises.
Tú el poeta de todos, el poeta de lo justo, lo perfecto y la ayuda eterna,
esta noche oscura estás perdido y sin amigo alguno.

Decide poeta o cambias el mundo a fuerza de esperar,
  a fuerza de poner las manos al Dios de lo nuevo,
o compones la sinfonía del silencio intermitente,
el cuadro del horizonte de crepúsculos interminables,
describes el camino infinito rumbo al futuro atravesando el desierto ardiente,
creas una identidad fuera de todo y cerca del universo.
 
Pintas la sonrisa de una mujer colgada en el naranja, rosa, verde, lila; 
la cubres de palabras doradas,
la bañas de plata,
otoño,
sol
 y lluvia.

El color, la forma, la identidad, el sonido llegaron a casa,
 llenos de aventura,
historias largas,
los ojos llenos de paisajes acuarela,
la imaginación les brilla sobre sus cabezas.

 
El poeta sólo y pensativo entierra secretos ajenos
 en la tierra húmeda,
 con una pedazo de madera escribe sobre la arena fresca,
recién bañada, versos indecibles
  e ideas aún no descubiertas.

 

Por Walter Trujillo Moreno, Noviembre 2018

 

Comentarios1

  • Amalia Lateano

    Me gusta mmucho tu manera de versar.
    Se destaca por su fineza y su musicalidad.
    Besos

    Amalia

    • Walter Trujillo Moreno

      Gracias por tu comentario Amalia Alteano,
      me gusta crear personajes y ponerlos a dialogar..



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