Raquelinamor

PASTEL DE LIMONERO



Es que tú acaso no escuchas mi grito doliente, la voz de mi alma que llora tu amor
y te pide que vuelvas, con tus labios ardientes y tu alma encendida, a devolverme la vida
que un día te llevaste con mi corazón. Maria Luisa Escobar, Venezolana.

Fue aquel día soleado, cuando me fui de su lado,
pétalos marchitos cayeron, sin querer alejarse,
!Ah! día desventurado, recuerdo cruel me deshace,
y me obliga a no olvidarte, mi pastel de limonero.

¡Oh! Cuan cerca y lejos estás, mi limonero de agruras,
eres árbol casi yerto, sin tener descanso en paz,
volver quisiera al pastel, para anidar mis amarguras,
viajar en el tiempo lento,con la fuerza que me das,
¡Ah Caray! pero el diablo anda suelto y en busca del muerto,
en aquel lugar tan sagrado del amor llamado huerto.

Pedí al universo volviera, a traer boca malvada,
que a besar enseñaría, de noche o de madrugada,
cada vez que en mis ojos viera, tristeza enamorada,
hundida en la desesperanza, entre llamas escondida,
con todas las añoranzas de secas ramas rendidas.

Sigue igual el desamor, próximo, viviendo en mi lecho,
clava daga en mi pecho, cruenta y lacerante pasión,
venas sangran de amor y heridas dañan mi corazón,
y es porque el diablo anda suelto, que yo huyo a la tentación,
vagando a mi alrededor el controlador de este puerto.

¡Mi alma espera! ¡Cuan terca es! que clamando va sollozante,
sin saber si extrañaría, mi presencia anhelaría,
aquel traidor, árbol de mi vida, infiel caminante,
o si un día volvería, con sus miedos a buscarme,
que estaba arrepentido y feliz vendría para amarme

Falta te hiciera mi incauto amor, en noches de nostalgia,
con gritos del alma mansa, sufriendo por la traición,
obsesiva, equivocada, lamentando el craso error,
creìa ser amada, y seguías ciego a mi dolor,
sordo sin esperanzas, fiel verdugo de la pasión.

Desde mis cobijas frías, extraño el fuego y calor,
junto a sórdidas mieles, celos, emoción y locura,
al ritmo del cascabel, corriendo hacia la sepultura.
porque ya lo perdí todo y hasta el poco de cordura.

Aunque secaron las hojas, seguí aferrada a su amor,
cuando me sorprendió el destino, andando otoño al fragor,
y sobre el mismo camino, veo su sombra pasar,
sin saber hacia donde, tal aventura ha de llegar.

Y le acarician mis ojos, guardianes de inspiración,
y me olvido los enojos, que siento con la emoción,
perdonando estoy agravios, porque muero por su amor,
a sabiendas que a mi ser, solo el, le causara dolor,

Yo se que su mente distante, esta junto al sol guerrero,
esperando a ver si se embarca, en cualquier otro velero,
dejando a mi corazón deshecho, mi ultimo compañero, 
lucero tatuado en el alma, que me partiò el viajero,
y debo olvidar que un día, saboreè al limonero,

Raquelinamor

Enero, 2019



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