Danilo D

Noctámbulo.

Creo haber soñado la noche
ciega y titilante,
como aquel caballo que lloraba
su miseria de humano;
el hombre también llora a veces
su tristeza como un caballo.

 

Creo haber soñado
como árboles las jaulas,
abiertas hacia el cielo.
Mi jaula, gigante, impiadosa,
como jaula de otra más inmensa y
un cielo sin estrellas y
una voz contestataria y monótona
proclama en la noche.


Norte, Sur, Este, Oeste, Norte...

 

Pienso en los relojes y en su pulcra esfera,
estancada en los minutos ya deshusados, obsoletos, absolutos y

se me parte el corazón pensando en el animal que soñaba ser humano y

mi alma no acierta y continua errando mientras los coches se deslizan urgidos por las calles del futuro y

la razón no encuentra rumbo como una conversación infinita que nunca entablamos.

 

 



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