David Pech

Sentimiento XXXVI: Métrica

Exhorto los colores de mi cuerpo

cinpalas de verdosa calumnia

hay fulgores de tantas figuras

cuando estropeo mente con el pecho.

 

tejidos de falacias malditas

y en ellas no busco solución

Para hallar una vil conclusión

para la dulce yugo erudita.

 

tango pobre, madera injusta

acarrea la maltrecha armonía

no conduce, indómita sinfonía

de su fiel celebre premisa.

 

ando ciego, sordo y tonto

veo, escucho y luego pienso

no creo morír de miedo

sin antes morír en su hoyo.

 

las estrellas iluminan

la cumbre rocosa amarilla

por la cuál mi mundo se ahoga

sin dejar su hombro sin fosa.

 

no hay credo sin bálsamo en mano

celestial de Jesucristo

no le encuentro espejo al destino

a la escritura de antaño.

 

se termina la métrica maldita

inspirada en este poema insípida

con la rima angustiante y extinta

dios; ayúdanos a ir más deprisa

 



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