Murialdo Chicaiza

LA MUERTE Y LA VIDA

La muerte me busca

en los resquicios de mis células

es oscura información desde mis orígenes

quiere ser derrota en mis victorias.

 

Muero cada día y vuelvo a nacer

así como el día,

como cualquier día

pierde la luz del sol en la noche

y la recupera en el alba que murmura

una silenciosa canción de esperanza.

 

Vuelvo a nacer en el soberbio ciclo:

la vida me mata,

ha escrito su condena en mi sangre;

la muerte me aviva:

resisto como el condenado

en espera de que su pena sea perdonada,

inútil esperanza del esclavo

que nació con sus cadenas,

inútil afán del amante olvidado

inútil deseo del pobre ante la riqueza.

 

La muerte teje su tela-muerte,

tiene la constancia de Penélope:

no deja de mirar el mar turbulento

en espera de su amante ya muerto.

 

Ella juega a la vida con mis huesos

clava su leve puñal que apenas duele

todo hasta el día

en que me llenaré de sombras

para darle la final bienvenida.

 

 



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