Maximiliano Moreno

Noviembre 7

 

Te extraño, te extraño y me impregno

de tu tono de voz que es tu esencia,

con la imprecación de idealización 

de que en ti vive mi dicha, mi demencia.

 

Vuelve a mi la mujer de otra era, 

la de risotada de batahola tremenda,

la misma de aforismos quirúrgicos 

que hacían de mi alma su prenda.

 

Está en lo profundo de tus entrañas,

en el fondo de tus charcos de parafina

que dan combustible de horcajadas

a mi inspiración de mecha y que brilla.

 

Te busco para encontrarte en mi quilla,

la que vira de rumbo en estrépito

a voluntad de tu calma, aveces intranquila

soy velero errante en la mar sin tu asida.

 

Cuéntame de tu labor de ojos matutina,

cuéntame de tu transformación diurna,

cuéntame de tus noches de insomnio 

cuéntame de tus miedos que mutilan 

que los haré míos y solo míos 

hasta que no haya huella y quede vida.

 

 



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