Gallego Rey

Adiós Amor





Estiro el firmamento

hasta alcanzar el lugar

más remoto donde no

no me llegue tu dolor.

 

Se avecina tormenta,

y no quiero estar cerca

de tus reproches cuando

despiertes siendo propietaria

de todo; de la cama, los libros,

la única silla de una habitación

para dos, del espejo roto

por el jarrón que te regalé

la penúltima vez que nos

peleamos, de los recuerdos…

 

Renuncio a todo por amor,

y aunque suene irónico,

la única manera que sé de

amarte es claudicando y

dejándote a solas, para que

me dispongas a tu antojo

dentro de tu abandono.

 

Seríamos felices si se pudiera

amar solo de lejos,

protegidos de tantos golpes,

pero te gusta tanto mi sangre,

que no te das cuenta que ya

no te queda ni una gota que

libarme sin convertirme en

tu monstruo.

 

 



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