TRINIDAD PINAZO

KUNDERA

 

En otra realidad,
cuando fuiste niña en vida
y no ese esbozo de sonrisa
a medio terminar,
nos aprendíamos, jugábamos,
buscábamos y sentíamos
placer y rabia juntas.

Explorábamos rutas
y a tientas caminábamos
al amor de pura
audaz ingenuidad.

Desafiamos conciencia,
leyes de gravedad.

Y nunca dijimos "nunca",
siempre era posible siempre,
infinita levedad.

Fuera de la caverna te cegó la luz,
te quemó aquella luz de senda sin retorno.

No poder redimirte me abruma en sueños.
Saber que te he perdido sin remedio.

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.