Una mirada tímida contemplaba entre mis sombras,
El tiempo olvidó ese brillo, por tonto quizá.
¿Que sera de ella?, ¿a donde habrá caído?
Sus manos, su cuerpo tibio, su rostro que sonreía sin pedir nada.
Se marcho antes de que llegara el linvierno.
La vi a lo lejos, corrí, cerré los ojos y ya no estaba.
A donde la habrá llevado el despiadado incierto, ya nadie la nombra.
La vida no le dio otra oportunidad,
Sus manos que pintaron mi alegría murieron junto a ella.
¿En que cara de la luna la buscaré ahora?
¿Que sera de ella?
¿donde reposarán sus desbordadas ideas
Sus curiosos detalles, su romántica forma de ser?
Se fue: alma de cristal, rostro de pincel, vida que acabó triste.
Pero ¿por que triste?, si ella fue mi felicidad, sonrió tantas veces...
¿Dónde te la llevaste, azar maldito?
Tiempo necio, tiempo ciego,
¿por qué hiciste de su ausencia
el único lugar donde aún puedo encontrarla?
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Autor:
Jesus de los Angeles Valdivieso Alarcon (
Offline) - Publicado: 9 de diciembre de 2018 a las 02:44
- Categoría: Triste
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: Soponcio

Offline)
Comentarios1
Las personas nunca mueren.
Saludos poeta.
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