David Núñez

Rojizo

 

 

 

En el café en grietas atadas. 

En el frío, en salivas atacadas. 

Contadas las albas que amanecías. 

 

Llorando perdón , orando confianzas. 

En la bebida baleada voraginosa. 

En la sombra que me cubres de la luna vaga. 

 

Donde ¡grito , grito y grito!

Que grito por gritar. 

Que lloro por llorar. 

 

Que amo por un amor impío. 

Que soy intrínsecamente áspero.

Rajando al tocar en tu mirada. 

 

Roja y fuerte, melancólica melodía de hojas. 

Que cubren a un humano. 

Humano débil y mortifico. 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.