Al Duborg

La tonada de Cipriano

 

Temprano de madrugada 
va Cipriano cantando,
se avecina ya la alborada
y lo acompaña su tonada,
los años van caminando
marca sus pasos en la sabana...!

En el arreo de la manada,
se oyen cantos de ordeño
lucero, lucero, lucero
mientras amarra el becerro
cabestro curtido de empeño,
por las manos maltratadas...!

Las suaviza con leche de vaca
el “chimó” aclara gargantas,
ponte lucero, ponte
el hambre se le agiganta 
hacen ruido sus entrañas
y al pobre le sobran ganas...!

Ya son las siete de la mañana
ahí viene el camión de la leche
hay más de veinte cántaras
son ochocientos cuarenta litros
con una “X” firma los libros
¡y en cada pezón…!
deja la miseria marcada...!

Corre a limpiar la vaquera
luego a echar el alimento
llena las cubetas de agua
¡Qué bueno eres Cipriano…! 
el ganao se ve contento,
¿qué hay Cipriano en tu vianda?
Patrón, siempre la misma “vaina”...!

Son las diez de la mañana
Cipriano se baña con una lata
y almuerza bien ligero, 
no le alcanza la mesada 
¡becerrero…!
apagá el reverbero 
vamos a seguir la jornada...!

Son las dos de la tarde
cabalga el sol en su espalda
tonada bien afinada 
ponte lucero, ponte
las manos le arden cansadas
las esperanzas del pobre
¿será que nunca se cansan?

Si la costilla descansa
mientras el palo va y viene,
ya son las seis de la tarde
quizás la noche lo abrace,
hay frío en su corazón
¡Y en su barriga no hay nada...!

El lucero que lo ilumina
le ha de alumbrar el alma,
su alma desamparada,
amparado si está el ganado
Patrón, bien gorda tiene la´nca
y Cipriano el ordeñador,
se conforma con la tonada...!



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