Zield

Christabel

Distante te soñé, para llover callada y tibia, te vi correr tras La memoria del amanecer, en esta tu historia anhele la victoria de tenerte cerca, y entonces dócilmente te ilustre, despacio te contemple atravesándome

 

 Y quien te nombre, te sabrá invariablemente tan clara como la mañana que huye nostálgica de la madrugada, al tornarse toda la plenitud, un ímpetu descalabrado que se ciñe en tu tinte escarchado y si te sigo dentro de mi desvarió, si te digo que desvistas la luz de esta noche solitaria

 

 Fallare al seguirte entre mis recuerdos, al estar anclado a este cautiverio hecho de carne y huesos, al solo poder alcanzarte entre sueños, y por eso mientras continúe despierto solo, he de  menguar clemente entre versos ciegos, por obtener así sea por poco tiempo, esa idea contenida en la fugacidad, ese instante abismal donde ya no seas nunca más un sueño



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