ashleydelen

Niño perdido

Y en tu cara, va danzando, escondiéndose en los rincones, huyendo del tiempo traicionero.

Agazapada con miedo y con rebeldía, muchas veces se deja entrever sin quererlo.

Aun tibia, vívida y expectante, te recorre suavemente aunque muchas veces no la sientes.

Se ríe a carcajadas mientras tu tratas de reprimirla bruscamente, y llora a grandes lágrimas de cristal cuando algo la sacude.

Pero aún así, aún así allí sigue, persistente, prepotente en ese hoyuelo que se te forma al sonreír y en tu entusiasmo al aprender algo nuevo; en el surco que se te forma en la frente cuando frunces el seño ante lo ajeno.

Allí sigue, danzando entre los años, entre la seriedad, entre las reglas duras y el cuestionamiento.

Allí sigue, tu niñez allí sigue.

Y aunque el tiempo te arrugue la piel y los años te quemen la existencia, ella sigue allí tibia y suave danzando entre lo que fué y lo que será.

Allí sigue, saliendo en una risa gorgojeante o en una lágrima apenas contenida.

Allí sigue, tu niñez allí sigue.



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