Zield

Ruby

Y en una luz sentí radiar tu finitud esclava, y extraviada entre la brisa te ilustre, vaga y galante, fue en esos trazos donde sentía pensarte en la dulce locura que se extendió en un rincón oculto sin hambre de razón, que no sabe cómo llamarte sin el  desvarío incesante que yace en una terca ausencia que solo te reclama suya

 

Y no es mía tu melodía, pues sigue presa en la vasta lejanía, donde los versos no te alcanzan como el sueño de un mar vagabundo que ruega posarse en la serenidad de tu cielo, desplegándose como el alba solitaria que anhela el regazo de un sol vespertino

 

Ahora Inmerso en el destello que te vio partir, sigo sin comprender aun tras tu marcha lo que fuiste, si al mirarte, sé que estas más allá del recuerdo, tan sólo parece que coqueteas con el tiempo, apoderándote despacio, del breve suspiro que se inspiró en tu contemplación

 

Pero Nunca sabré decir si existes, pues en este delirio absurdo no cabe tu maravilla, que sea entonces esta historia, un testigo fugaz que presencio y murió en el instante que te creo, una consciencia que se ha soñado solo libre y viva entre el calor tierno y perfecto de tu abrazo



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