carlos nivardo

El verdadero infierno

Dante Alighieri nos mintió
Al describir un averno, poso del olvido,
Albergue de almas marchitas en brazas,
Juzgado de pecados vacíos,
Ese infierno
Sería demasiado bueno.

 

El verdadero infierno
No yace ni arriba ni abajo
Esta ante nosotros, pisando fuerte,
Encadenando a la muerte;
Jugando con la vida
De un moribundo, en una noche fría
Arañando los pies de un mendigo
O en las duras palabras a la amada que maldigo

 

En las lágrimas de un niño con hambre
En los ojos de una madre sin nada que darle
Se te atisba por un instante
En las promesas de un político
En las manos de un asesino,
Se te siente con fuerza
Aun si te escondes en las narices de la iglesia

 

Nacimos tristes y moriremos tristes,
Vagamos por las memorias descalzos
Entregando un corazón inerte y ofuscado
Implorando por una ilusión de felicidad;
Creando a cada paso nuestro propio infierno
¡SI!
El verdadero infierno
Esta hecho a nuestra medida.



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