Armando

Sol

Desde el inicio del día tu presencia me impacta,

nunca pasas desapercibido por que asombrosa es tu estampa,

eres el gigante que todo mundo ve, pero pocos observan,

eres detonador de vida, pero pocos te agradece.

 

Al inicio de cada día nos pintas amaneceres,

amaneceres que se desvanecen sin que tengamos conciencia,

porque las prisas diarias y el ruido absorben nuestros sentidos,

perdemos lo más bello, por aquello que nos aprisiona.

 

En el ocaso del día, te despides de gran manera,

nos regalas atardeceres preciosos, que nos regresan las sonrisas,

se nos olvidan las penas que con tus colores matizas,

nos recuerdas que mañana regresas, y que eres un regalo permanente,

cada amanecer, cada atardecer son un milagro que hay que agradecer.



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