RICARDO ALVAREZ

     PAZ  AL ALMA



 

 

                    

 

                    

 

Hábil embalsamador , en el ápice de esta quieta noche,

estaña con tus extremos de roce inadvertido,

los escudados ojos que lucen su extravagante fantoche

y con una hebilla de sombra cose tinieblas de olvido.

 

¡Oh, zalamero sueño! Corta con tus hélices

voluntariosas mis párpados tenazmente afligidos.

Termina esta lisonja  de espera que se impone

antes que el cinturón del tálamo se anegue de gemidos.

 

Sálvame de esta mordaz dormidera con tu presencia

mística, lava con lejía mi almohada de pasado grave,

desanuda los torniquetes del suplicio la insomne conciencia,

 

con un tarugo obtura las sombras que agreden la calma.

Diestramente con tus dóciles cerraduras de lino suave

gira las válvulas y precinta con blandura el cesto que da paz al alma.

 

 

 

De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS- a publicarse julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU

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