HECTOR CACHO

MANDRÁGORA (PROSA POÉTICA)

MANDRÁGORA

 

AUTOR: HÉCTOR CACHO 

 

Las lágrimas arrancadas de mis ojos se caen en el cuenco del miedo como frutos prohibidos de un árbol sembrado por un Dios que aplasta con su rutina los cuernos de mi infierno, y a pesar del aroma de la sangre en el aire no disuelvo mi mirada clavada en el vacío por el dolor de la vida cantada entre las cuerdas de una guitarra que muere en el silencio de mis pasos, en el silencio de la soledad, junto al mal olor de las flores acampanadas y los cadejos que nos persiguen como penitentes.

 

Después de muchas lágrimas la vida se siente como la furtiva visita de alguien esperado que no deja sus huellas en los carbones fríos de la casa, y deja dormir en la chimenea a la parca con su guadaña, y mis manos huérfanas se cierran sin recibir las dos monedas de cobre del amor que nunca llama a la puerta. 

 

Las palabras no existen, ni los deseos ni el anhelo ni el espíritu, no existe lo que mis ojos no pueden ver o lo que mi piel, sentir; si alguien solamente extendiera su mano, los muertos de mis sepulcros resucitarían, mientras tanto mis brazos abiertos palidecen por la ausencia, por no venir nadie a beberme como un vino sagrado en el cáliz de mi última cena.



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