Emil Cerda

Olutít

“Las llaves de la alameda, son ovarios
De camuflajes de expeditas dicciones;
Ya no lloro, estar callado son mis acciones,
¿Dices que me amas? Tus hits son estables o varios.

“Pienso en cómo divertir al populacho,
Mi sonrisa falsa sigue invicta,
Mi instinto suicida es vulgacho,
Y mi pistola tiene sangre de convicta.

“Yo puedo estar con una sola tipa,
Pero ya la felicidad es vacacionar.
Yo soy fiel; alguna, ella estereotipa:
«Tú regalas flores, a mí no me gusta razonar...

“»... Que eres un buen hombre, Emil,
Mentira; acabo de pecar».
¿Por qué soy perro con las mujeres?
Porque ladré para defender mi hogar,
Y ella a él lo dejó entrar.
Yo para ella era un Chiguagua.
Me pateó: «¡Vete para fuera, firulais!».

“Amo, perdono y vuelvo a amar;
Que tú no me ames,
Eso para mí es algo moral,
¿Sabes por qué?
Porque el aborto yo lo superé.

“¿De qué vale tener buen cuerpo
Si tu cuerpo por dentro sufre una catástrofe?
Claro, se ve normal por fuera,
Pero por dentro hay un desmadre;
No sé, pero en nada saliste a tu madre.

“No es que yo haya sufrido tanto,
Es que sigo soportando;
No es que sé que sigues por él,
Es que te lo estoy confirmando.

“¿Y cómo sé que nunca lo vas a olvidar?
Lo importante se almacena en el hipocampo,
Tú me dejaste descuidar;
Yo antes era mujeriego... volveré a ser melampo”.



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