Ocaso Croza

Maremágnum de desasosiego

Las horas bandidas

roban mi templanza

Los imponderables me aventan

a caminos fúnebres


El silencio me consuela

amedrentando mi cabeza

en esta nueva gravedad.

 

Me arrastro catatónico

hacia los intersticios que yacen

entre la levedad y el peso.

 

Buscando la densidad justa del alma

No hay amnistía alguna

para mi encerrado corazón.

 



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