Jingogano (Alejandro Tapia)

Más atrás.

Más atrás.

 

Acompáñame lejos, atrás mejor dicho, muy atrás.

Antes que naciera el primer hombre, más atrás.

Antes que naciera la primera estrella, más atrás.

Acompáñame a donde la muerte y el tiempo hacen el amor por primera y última vez, ése primer orgasmo y su segundo perpetuo rezagado, fracción diminuta para medir algo tan pequeñito y hermoso  es lo que llamamos vida. ¡Ven! Dejemos solos a los amantes más antiguos y vamos más atrás.

El lodo inerte que desde siempre reposa se llama caos y dentro contiene todo, mira esos primeros electrones causando conmociones, míralos  que es aquí donde el universo está por nacer, bien, vámonos más atrás.

¿Cómo deberíamos llamar a éste espacio? El verdadero, inmaculado principio donde reina el blanco, donde la luz parida por la nada, temerosa inicia su eterno y trémulo viaje. Lugar donde desde hace eones el infinito silencio toca su perfecta melodía para despertar  a Dios. Por siempre seguirá intentando, vamos aún más atrás.

Acompáñame sólo un poco más atrás, a lo más atrás, a la primer fricción, el primer rose lo que estuvo desde antes que estuviera todo, allí habita solo y sólo el ser que tuvo por primera vez consciencia, te traje aquí  para que veas también lo primero que hace con ella, si para que veas como es que llora un titán.

 

 

 

 

 

 



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