del Valle7

Canto XIV

Te recordé y fue una espada
la que atravesó mi corazón,
sentí el aroma que tanto me gustaba
de tus cabellos negros, ilusión.

Un sin número de dulces melodías
a mi cerebro hiciste recordar.
¡Oh mujer, náyade de pleitesías
como es de difícil poderte olvidar!

Te recordé y fue una emboscada
para mis débiles sentimientos;
tu aroma, tus besos, lo que dabas
se quedó incrustrado en mis pensamientos.

Tú fuiste magnánima poesía
una sutil brisa repleta de amor;
dejaste un surco enorme en el alma mía
y, para siempre, ese fiero sin sabor.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.