Antonio Encinas Carranza

Aquellos besos ...

Solo fue verte a los ojos para sentir la intensidad de tu pasión.

Nuestras miradas se cruzaron para sentir una hermosa atracción

Notar que eras una mujer convertida en ardor intenso y desenfrenado.

Pasión sin fin que nos arrastró por el mundo del amor tiernamente imaginado.

 

Te enamoré, me enamoraste,

No sé, no importa quién fue.

Me miraste y sonreíste

Graciosa,

Coqueta.

Te pregunté, me contestaste.

Te invité, me aceptaste.

Hablamos, caminamos, reíste.

Te besé, me besaste.

 

Me llevaste o te llevé.

No importa donde fue.

Tú casa, mi casa.

Cualquiera era igual.

Fueron tantas veces.

 

Pasión intensa por beber de tus labios.

Que marcaban un virginal corazón rojo.

Pasión desenfrenada por su aparente resistencia.

Que cayeron solas al primer contacto de la esencia.

 

Morir por soltar tu cabello ondulado

Aprisionar y estrujar tu piel de oro.

Te mire, me miraste a los ojos.

Te dije amor y me contestaste con tu mirada

Ámame sin temores.

 

Fue un beso amoroso ardoroso.

Fue un beso de cuerpo entero.

Giraste el cuerpo y seguí arrastrando el beso.

Un beso lento, beso eterno.

 

Quieta, acurrucándote, débil, tímida.

Murmurando, casi gimiendo.

Volví a recorrer tu cuerpo

Con pequeños mordiscos

Marcando levemente su piel rosada.

 

Sufriendo de gozo.

Moría de gusto.

El cuerpo húmedo.

Sufría suaves y ondulantes espasmos.

 

Verte desnuda fue un deleite

Divisar sus torneadas piernas

Ansiosas de placer.

Es virtud y gozo.

 

Sentir sus labios gruesos y calientes

Solo el contacto me dejo sin nombre.

Me sentí un volcán en erupción

La más sublime emoción.

 

Ardiendo solo pude gritar en silencio.

Con la mirada al cielo.

Yo solo escuché con discreción.

“Que dulce eres amor”

 

Mayor entrega por amor

De cuerpo entero sin disturbios

Solo gritos apagados

Y cerrar con fuerzas los ojos

Mirando al cielo eterno.

 

Mi cuerpo, tu cuerpo, entrelazados en minutos de celestial placer.

Unidos por la naturaleza del amor del orden divino.

Llenando el mundo de placer y amor infinito.

Culminando el mandato sagrado.

Fue un amor a primera vista

Que duró hasta que acabó.

 

 

Autor:

Información del poema

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.