Ángela Cavalcanti

Jardín de tus Secretos

Hace mucho tiempo que no te escribía,
se que no te gusta, pero necesitaba hacerlo;
Estoy sentado en este, que es nuestro jardín,
el jardín de tus secretos,
donde la primera vez que nos vimos, te amé,
en ese mismo jardín donde una vez admiré aquellos preciosos ojos,
en este lugar, siempre me decías que cada hoja de estos árboles
contenía pensamientos y memorias acerca de ti,
solías decirme que este jardín te conocía mejor que nadie,
también una vez quisiste contarme un secreto pero en vez de eso,
lo susurraste en mi oído...
perfectamente recuerdo aquellas palabras:
"cada pétalo de estas flores que están aquí contienen mis secretos mas profundos",
quizá al principio no te creí y pensé: "si fuese así, serían demasiados".
Con el pasar de los meses te fui conociendo mejor,
y a medida de que pasaba y pasaba el tiempo, el jardín crecía aun mas.
Una vez me mostraste una flor que jamás crecía,
dijiste que era como tu, permanecía ahí, sin crecer
que por mas que agua cayera sobre ella, jamás iba a vivir porque siempre faltaba algo,
incluso te identificabas con esa flor,
claro, sé que te gustan los lirios pero jamás entendí ese simbolismo que aquello tenia.
En ese lugar también nació nuestro amor de un beso,
ese beso inigualable en un lugar hermoso,
pero quizá, lo mas magnifico de aquel momento fue que pude sumergirme por minutos
en el mar azul de tus ojos, ese azul que refleja la esencia misma del misterio...
quedé perplejo por horas recordando esos ojos,
esa sutileza al sonreír,
esa sonrisa que lo ilumina todo,
con tu cara entre ruborizada y feliz,
que momento es aquel que se vive con quien amas hasta las estrellas,
y en ese jardín, que era tu jardín, el jardín de tus secretos,
donde entré en tu vida sin saber nada, pero todo estaba ahí
entre pétalos y hojas,
entre árboles y flores...
Curiosamente, después de que nuestro amor brotara,
aquel lirio con el cual te sentías identificada empezó a vivir,
al principio no comprendí porqué sucedió eso en un momento tan inesperado,
tu siempre tan silente tampoco decías nada pero dabas sutiles indicios,
y al fin y al cabo pasó el tiempo, vivía en ti, en ese azul como el cielo primaveral,
besaba esos labios tan suaves como pétalos de rosas,
quizá estaba en el paraíso.
Una vez, sentado en la hierba pensaba en aquel suceso del lirio,
y ahí entendí todo...
era una flor hermosa por fuera pero marchita por dentro,
necesitaba amor, cosa que ni el agua le podía dar,
necesitaba cuidado, demasiado cuidado, necesitaba cosas que no tenia en su vida.

Por eso necesitaba escribirte hoy, porque recordé que quizá el mayor secreto de tu vida
era ese lirio, tu lirio, ese que describías como el ser luminoso que daba vida a todo el jardín
aunque estuviera marchito, seguía siendo la estrella solitaria en un cielo oscuro,
comprendí cierta naturaleza de tu ser, algo que no se puede explicar con palabras ni con actos,
ese sortilegio misterioso eres tu, quien silente me enseñó lo hermoso que puede ser el entendimiento
sin palabras y por eso te escribía en esta noche cálida de enero,
porque tu jardín está mas vivo que nunca,
porque en el azul de tus ojos, las estrellas brillan como jamás habían brillado,
porque esa sonrisa, es como el agua, pura y cristalina.

Comentarios2

  • Oceánide♡

    Magnífico. Me ha encantado. Saludos.

    • Ángela Cavalcanti

      Gracias por leer. Saludos cordiales.

    • Oceánide♡

      ¡Hola de nuevo! Volví a leerlo, no puedo explicarte cuánto me ha gustado, no puedo explicarte cuán bien me hace sentir. Me reconforta, me llena. Gracias por haberlo compartido. Saludos cordiales.

      • Ángela Cavalcanti

        Hola! gracias por volver a leerlo, es la idealizacion pura de un amor inocente y blanco! me alegro mucho que te haya gustado. Saludos cordiales! espero seguir publicando el proximo año ya que he dejado un poco de lado la pagina!



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