mikaiasc

Nada

Me suelo poner nervioso en las esperas, me tiemblan las piernas y el torso, como escalofríos.
Esa tarde, digamos que ya era de noche, me estaba muriendo. Escapando, esquivando al dolor, los deseos de volverte a ver.
Y después de meses, un destello de luz provino de cielo; eras vos.
-¿Qué nos queda? - fue la primera pregunta que salió de mi boca.
Solamente me respondiste con un suspiro seguido de un “nada”
Te conté de muchas cosas, lo que planificaba para el futuro.
De mi nueva universidad, de mis sueños, de mi nueva mujer, de mi trabajo, de mi nueva casa, del perro y del gato.
Miraste sonriendo, y yo seguía hablando inadvertido de lo que ocurriría, no me lo imaginaba.
Me miro y me dijo: ¿que tienes?
“Nada” respondí.
¿Ya la besaste? me preguntó capciosamente y ahí entendí.
Entendí que lo que tenía en mis manos se agotaba.
Entendí que la vida ya se estaba tornando de otro color.
La estación ya cambiaba.
A veces por mirar demasiado el suelo, a parte de conseguir una joroba, uno se olvida que hay un cielo y un paisaje.
Y que llega la hora de cruzar.
Los ciclos cambian y es hora de cruzar.
¿Que nos queda después?
Nada

Comentarios1

  • Zubeneschamali

    Buena reflexion. A estar despiertos y no solamente en modo de funcionamento automatico.



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