Antonio Segar

La tarde

Al caer la tarde, la calma se agradece

 

y vuelan golondrinas presurosas

 

buscando hacer su nido, jubilosas.

 

La brisa aparece, el viento enmudece.

 

 

 

Al caer la tarde, el cielo palidece.

 

El trabajo se aplaza y te relajas.

 

Mi plaza cobra vida y tú respiras

 

algo diferente, a poco se oscurece.

 

 

 

Al caer la tarde, el sol desaparece

 

y ya tú, del agitado día te olvidas.

 

Los niños juegan alegres, con prisas.

 

La luna suspira, brilla y resplandece.

 

 

 

Al caer la tarde, mi plaza se ilumina.

La tarde, es la amiga que me da la vida.

Comentarios1

  • Fabio Robles

    Cuando recuerdos nostálgicos llegan y los ligamos a la tarde, es reconfortante esperarla una y otra vez. Muy bonito poema. Saludo amigo Antonio



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