Gonzalo Ramos Aranda

El rico taco de obispo

“Deleite del propio Cristo.”

Todo comenzó un domingo,
cuando llegó a Tenancingo
de Degollado, un Obispo,
representante de Cristo.

Como era fiel menester,
se le ofreció de comer
sabrosa “tripa de seso”,
así empezó, fue por eso.

La célebre tradición,
de nuestra linda región,
del rico “taco de obispo”,
en estos versos me avispo.

“Deme de lo que le dio,
de lo que le dio al Obispo,
deme de lo que comió,
lo que degustó el Obispo”.

Platillo, que brinda vida,
carne de cerdo, molida,
con jitomate, mezclado,
epazote, combinado.

Cebolla, chile manzano,
con sazón, el más humano,
en una tripa metido,
conformando un embutido.

Primo hermano del chorizo,
del salchichón, Dios lo quiso,
que los supere en grosor
y, por supuesto, en sabor.

Tal receta fue muy breve,
mi conocimiento es leve,
porque, cada cocinera
guarda fórmula, certera.

Existen muchas versiones,
con almendras, con piñones,
con pasas, con dejo a dulce,
lo que al paladar seduce.

Su preparación, al horno
de tierra, que no es muy hondo,
como barbacoa de hoyo,
a veces se hace de pollo.

El grato guiso de “obispo”,
que disfruta el Arzobispo,
en la tortilla se pierde,
entre salsa, roja, verde.

Así, se conforma el taco,
gordo, regular o flaco,
que, con mano se atenaza
y con los dedos se abraza.

El movimiento es innato,
depositarlo en un plato,
servirlo con nopalitos,
zanahorias, exquisitos.

Esta costumbre celebro,
que lo goce todo el pueblo,
mas, es de reyes, manjar,
ya se me empieza a antojar.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 24 de julio de 2018
Dedicado a la Señora Rosa Cristina Mercado Barrera, como regalo de cumpleaños . . .
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.