Edgar Alejandro Romero Vargas

El Atlantic

En la evaporación, las moscas de la humedad acompañan al solariego del pastor solitario.

Pascualitas guadalajareñas regalan sentones en la pus del atlántico Guadalajara,  y profetizan el significado en cada canción, a veces dulce y trágico, otras recio y carne.

Protegidas por negros corbatas grises y cervezas de compañía, ofrecen distintos manjares pascualitos, viudas negras de la aflicción y la vanidad, placer tenebroso-Baudeleriano  así  llano del placer y llama de la pulpa.

Los profetas de Nietszche y cristomahometianos  proclaman las cuatro leyes del consumo budista, ¡dolor!, diversión, angustia, y ¡placer!

 

Entonces me señalo y me tacho ser otra especie,  señalan  al vacío, al error, al defecto sin dinero, falto de cuarto, siguió contando su profecía mientras la heladez recorría su espalda, espanto a perder lo que su cuerpo mancillado, ese que había ofrecido como mercancía.

¡Pavor!

 

Practicaron el pugilismo hasta inmolarse en una ducha del manjar de rabia.

 

apotheca ánimae.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermoso poema estimado Alejandro
    Un placer pasar por tus letras.
    Saludos de amistad.
    El Hombre de la Rosa



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