Alberto Escobar

Lucía

 

¡Te detienes en lo inane de
un gusano y tienes delante
la grandeza de un eclipse!

 

 

 

 

 

 

 

Fue por tu amor que
escarbé hasta la entraña
un túnel de pasión.
Solo me supe ave de paso
de tus primaveras, pájaro
de mal aguero a tus quimeras.
La luna conjura mis fantasmas
vespertinos, me extiende cual
monja mejunjes que lenifican
mis llagas mistéricas.

Pretendes mi amnesia repentina
llamando a horas que no lo son,
suplicando naderías e incongruencias.
Antes de prometer galaxias solo
descritas en libros de texto estúdiate
por dentro.
¿Qué deseas de cierto, lo sabes?
Mis cuencas arden en la sequía
de tus fuegos, no tengo floresta
que mojar con tus fantasías de
colegiala.
Quiero dejarme hacer por el azar
de las lluvias que tengan a bien
vestirse de bálsamo de fierabrás.
Tu tren pasó como pasa el río bajo
un puente romano, ya cansado de
milenios de crecidas y estíos.
No quiero ser borrado del álbum
de tus recuerdos sin que sepas algo:

No te eches toda la culpa.
En el amor no existe el quizás, nunca
la magia ha gobernado con libreto.



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