Olivera Dayana

Ni pies ni cabeza

Lo nuestro no tenía,

ni pies ni cabeza,

pero tú le pusiste alas,

con tu afán,

de moldear mi cuerpo,

al sonido de tus balas.

No teníamos aliento

y el futuro nos odiaba,

pero besabas por dentro

y era una especie de trampa.

Y volábamos tan lejos,

que a ratos se me olvidaba,

que no había bastimento,

pero si muchas granadas.

Y la culpa no es del viento,

que por gracia te empujaba,

siempre nuestra por sabernos,

sin que más nada importara.

Y ahora siempre te recuerdo,

con la sonrisa en la almohada,

porque un mundo de cuerdos,

me enamora tu acrobacia.

Tus manías, tus inventos,

tus cuevas y tus ventanas,

nunca te asusta lo eterno,

solo quien no tiene alma.

Agradezco todo el tiempo,

que perdí si te ganaba,

cuando el suspiro en tu cuello,

era lo que me salvaba.

No fue un amor pasajero,

no fue tirar la toalla,

era como pretendernos,

sin puñales en la espalda. 

Comentarios1

  • Emilio Contreras

    Excelente Poema! Muy profundo y conmovedor.



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