IRMA VEROLIN

SANTUARIO DE LA TRANSFORMACIÓN

               

 

Ya no soporto ese aire confesional

que reina en las peluquerías

ni el aspecto de mago

que andan mostrando los peluqueros

-me rondan dando un giro

de trescientos sesenta grados

en torno a mi cabeza-

no lo soporto

marea el mundo

me marea marítimamente.

Mi baño es el santuario de mi transformación

y mi propia mano la que oficia,

corto mi pelo

con una vieja tijera que heredé de mi madre

y lo tiño dándome la espalda.

El espejo  me asiste

me observo

me desdoblo desde mi hombros

y hago prodigios.

Soy una mujer sola

sin aires sacramentales

que ha aprendido los rigores de la simulación.

   

Comentarios1

  • Anton C. Faya

    Engalana el portal Sra poetisa... un honor leerle...ö

    • IRMA VEROLIN

      Más que agradecida por tus palabras Anton C. Faya



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