Kristian Ibarguen

A Tu Mirada

Inefable mirada,

de café y negro pintada,

sólo con el Sol comparada,

reflejo de una bella alma.

Esa mirada inexpresiva,

que a veces parece que grita,

que mi ser, tras sus rejas, cautiva:

cárcel eterna para el alma mía.

Mirada, sincera mirada,

que a veces habla, que tanto calla,

que muestra querer ser amada,

que temer ser rechazada.

¡Ah, sabia mirada!

que quiere decir  lo que piensa,

poder proclamar sus ideas

sin temor a ser reprochada.

Divina mirada

que pureza, por doquier, emana;

mirada angelical y santa,

que a gritos pide ser salvada 

de esta sociedad malvada.

¡Oh, dulce mirada!

que cautivas a quien te detalla,

que, con solo verte, belleza derramas,

que mi alma tienes atrapada.



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