manuel ayuste valero

Los sueños del amor

Oh, dulce amada
amor tuvimos que floreció en nuestras almas,
todo eran sueños blancos,
dos corazones encendidos,
aquella tarde de verano,
el amor triunfaba,
dos corazones se enamoraban,
el cielo nos dibujaba un amor infinito,
tú me mirabas y yo callaba,
sobraban las palabras,
el amor corría por nuestras almas.
Oh, dulce amada,
que pronto han pasado los años,
ahora ando solitario,
en las noches una estrella ilumina mi camino,
y en silencio me dice:
-Yo soy tuya y tu eres mío.



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