alupego

BAILARINES DE SALÓN

 

Juguetes de la codicia.
Marionetas de ocasión.
Peleles de la avaricia,
al pairo de su canción.
Objetos de quita y pon.

Sometidos sin justicia.
Prisioneros del rencor.
De insaciables latrocinios,
en aras de un mal mayor.
Carrusel de fechorías,
alimentando el dolor.
Sombras en una pared,
figurando una ilusión.

Personajes de recambio.
Retales en un cajón.
Esas cosas olvidadas,
en el fondo del arcón.
Simples figuras de barro,
destruidas sin rubor.

El viento cambia el sentido,
Gira sin freno el ciclón.
Corre el agua sin destino,
buscando un lugar mejor.
La mar la abraza con ganas,
fusionándose las dos.
Y la sombra se desplaza.
Antes era de luz viva,
en penumbra se tornó.
Cambia el humano su humor.
Cuando su verdad se aleja,
dando paso a otra mejor.

Saltimbanquis en el filo.
En inestable equilibrio.
Poniendo precio a su vida.
Entregando el corazón.
Acróbatas del dinero,
robando al espectador.
Objetos en movimiento,
dianas del tirador.
Mequetrefes sin sustancia,
viviendo como un señor.

Una palabra se aleja.
Y otra viene detrás.
Una flecha envenenada,
atraviesa la verdad.
Se descolocan las letras,
de la razón que se va.
Mientras se quedan adentro,
relatos de honestidad.

Baila el sueño en la memoria.
Danza el recuerdo sin meta.
Y saltan las marionetas,
en la peregrina noria.
A. L.
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