Emmie Belladona

Esperé (Parte II)

Tú, la inspiración misma

reflejándose en el espejo de mi alma;

tu voz me llama, me susurra

y yo no escucho,

sumergido en el lago de los lamentos.

Tu huyes de mi,

intento de rogarme por ti,

de rodillas, implorando sanar tu alma,

ser de ti y tú de mi.

Pero todo incita a la muerte,

todo nubla un juicio de razón,

y caigo en abismos interminables de lujuria lúgubre,

esperándote, añorandote;

pócima envenenada de media noche,

no te di nada,

mas un cariño absurdo inquebrantable tuviste

y desconfiaste,

quise esperar pero era en vano.

Por la cobardía me cambiaste,

dolor en vez de amor,

crueldad en vez de entender,

jugar en vez de afrontar.

Y esperé,

y perdí,

y los tragos amargos de la pócima

terminan siendo el veneno mas dulce.

 

 

A n g e l a  C a v a l c a n t i 



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