Ernesto Nexticapa Javier ( Escritor Nocturno)

MEMORIAS DE UN AMOR DEL AYER

Es nuestra historia de amor indecible
soportó el pesado yugo del tiempo,
encendido un blanco cirio en su templo
es fragancia de flor inmarcesible;

su limerencia se conservó pura
lejos del dolor y la amargura,
sobrevivió a pesar de aquella bruna
se ocultó, en el brillo de la luna,
durmió apacible en todas mis poesías
bonanza de un mañana, mi utopía,
en cada primavera florecía
y en mis sueños tus besos, profecías.

Recorrió los más obscuros senderos
a punto de caer en desfiladeros,
gran esperanza lo mantuvo cuerdo
la añoranza, y virtud del recuerdo,
siempre con sus ojos busco aquel cielo
y los luceros figuran su anhelo.

Ave fénix, resurgió entre cenizas
Y sus dedos los uso como tizas,
escribió recuerdos, versos al viento
llegaron al profundo sentimiento,
dos corazones que seguían latiendo
los miedos fueron desapareciendo.

Transitó sin vida los desiertos
en su andar encontró amores inciertos,
bebió del oasis que fueron reflejos
onerosos, tocó suelos bermejos,
sólo encontró caricias, no consuelo
cubrió su mirar un oscuro velo.

En vuelo, cansado, desfallecido
cruzó un mar, débil sus alas batiendo,
brumosas, ocres brisas del olvido,
inconsciente, sin fuerza cae rendido;

y, en su último respiro de vida
al edén primoroso pudo arribar,
se convirtió en una llama encendida
su intensidad, fulgor en nuestro mirar.

Primavera otoñal, su luz bendita
canción céfira que nace en la lira,
en nuestros ojos la poesía suscita
versos con amor que el alma suspira.



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