Marcela Miranda Rodríguez

Vuelo de Fénix

Tu voz resuena por mis auriculares,
cierro mis ojos
y mis manos acarician tu suave rostro.

Me abrazo a mí misma buscándote,
en mi cama hay un espacio vacío
que sólo el anhelo de verte llena.

Tus palabras pasan frente a mis ojos
y tu poesía completa mi alma.

¿Cómo es que me hallo en este estado?
No hay explicación lógica;
pero ¿quién dijo que los sentimientos deben tener una explicación?

No ha habido un beso, ni un abrazo,
sólo halagos.
Y, sin embargo, mi corazón parece estar sanando.

Por las noches alejas mis pesadillas,
y las reemplazas por besos de mariposas.

Eres un ave fénix,
majestuoso y resiliente;
y revoloteas por allí, sanando heridas.

Me llevas entre tus alas por un sendero
de rosas azules y árboles de cerezo,
mientras las luces color plata tintinean.

Luego subes y paseamos por las nubes
Por favor, no me sueltes y me hagas caer.

Atravesamos un arco iris
y con tu canto vas conquistando al mundo,
mientras yo te observo con el corazón en la mano.

Pero luego tú me miras
y, cariño mío,
sé que no me dejarás caer.

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