Brenda Oros

Arena helada

La arena del reloj cae lentamente,

mientras escucho como se alejan tus pasos,

sentada en el sillón espero pacientemente,

tu retorno abrumador hacia mis brazos.

 

En esta habitación solo quedan murmullos,

de la triste noche helada,

en la que bailamos como almas sin rumbo,

en la que se rompió nuestro corazón a puñaladas.

 

La arena del reloj cae lentamente,

mientras veo nuestras fotos sin color,

las ventanas se azotan de repente,

cuando entra rápido el calor.

 

El sol entra por la ventana,

como un intruso en mis penas,

y es que la casa queda helada,

tan helada como la sangre de mis venas.



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