Gerardo Barbera

DE REGRESO A CASA

5

El frágil contorno de los lirios,

la muñeca de zapatos sucios,

mi Hija cierra los ojos,

salimos en silencio, apago la luz,

la suave respiración, 

el sufrimiento volverá como tempestad nocturna,

ya no quiero leer este libro viejo, 

su ciencia deja mis heridas intactas. 

 

6

Mi Esposa ha llorado, su voz cansada,

manos tímidas, angustia en cada mirada,

" quieres café?", "negro o con leche?",

con leche, poca azúcar y tibio,

bebió despacio, me entregó la taza,

se quedó dormida.

 

7

La brisa se tensa en su quietud,

la lluvia se detiene, voy al patio,

y mi alma se cubre de invierno,

la calma se desvanece 

y mi piel se hace pedazos.

"!Me duelen, papá, mis piernas me duelen, papá!".

La Madre solloza, se agarra las rodillas y se hunde,

quedo en trance, tan inútil como la muñeca de trapo.

 

8

La luz de la aurora se oculta, no quiere entrar, se queda ahí, en la oscuridad,

enmudecen todas las voces del firmamento,

mi Hija ha despertado, quiere olvidar

y lanzar las cenizas al abismo sin retorno,

la enfermera habla de dosis y horarios,

escribo en una pequeña libreta,

mi Hija tiene esa mirada fija,

me inclino para llorar, y no puedo.

 

9

Qué mirará la Hija?

La fría luz de la mañana,

o el caminar de los insectos,

abro la ventana de su cuarto,

de verdad que es azul el mar,

una nube se acerca y es tan blanca,

tal vez sólo está mirando,

y tal vez sea un simple amanecer.

 



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